Según la historia los romanos fueron las primeras personas que utilizaron perseverativos, además los investigadores coinciden que ellos fueron los que inventaron los condones.
En la antigüedad los preservativos eran elaborado con intestino de cerdo y eran diseñados para reutilizarse.
Para emplearlo no era tan fácil, pues tenían que remojarlos en leche para ablandar su aspereza y luego una vez usado se desinfectaban con agua tibia y se llenaban de polvo de talco hasta el siguiente uso.
Además en un extremo tenían una cuerda para ajustarse al propietario. Más que como anticonceptivos, eran utilizados como escudos en contra de la gonorrea.